El running es uno de los deportes más populares del mundo gracias a su accesibilidad: basta con un par de zapatillas y motivación para empezar. Sin embargo, también es una de las disciplinas con mayor incidencia de lesiones si no se practica de forma responsable. Cuidar la salud del corredor implica mucho más que sumar kilómetros: se trata de prevenir, escuchar al cuerpo y actuar a tiempo.
Las lesiones más comunes en corredores incluyen la fascitis plantar, el síndrome de la cintilla iliotibial, la tendinitis rotuliana y las sobrecargas musculares. La mayoría de ellas se originan por tres factores principales: sobreentrenamiento, mala técnica o falta de fortalecimiento. Es decir, no necesariamente por la carrera en sí, sino por cómo se entrena.
Uno de los pilares de la prevención es la progresión adecuada. Aumentar el volumen de kilómetros de manera brusca o cambiar la intensidad de un día para otro es una receta para la lesión. Los expertos recomiendan la regla del 10%: no incrementar más de un 10% el kilometraje semanal respecto a la anterior.
El fortalecimiento muscular es otro punto clave. Incluir ejercicios de fuerza, especialmente para el core, glúteos y piernas, mejora la estabilidad y reduce el impacto en las articulaciones. Un corredor que dedica al menos dos sesiones semanales a la fuerza tiene menos riesgo de lesiones que uno que solo corre.
La técnica de carrera también juega un papel fundamental. Una postura erguida, pisada controlada y una cadencia adecuada ayudan a que el impacto se distribuya de manera equilibrada. En algunos casos, el análisis biomecánico o la asesoría de un entrenador pueden ser de gran ayuda.
Finalmente, escuchar al cuerpo es vital. El dolor no debe ser ignorado: correr con molestias solo agrava el problema. Descansar, aplicar hielo o acudir a un fisioterapeuta a tiempo puede evitar semanas de inactividad.
En conclusión, la salud del corredor depende de entrenar con inteligencia y no únicamente con esfuerzo. Prevenir lesiones significa más tiempo corriendo, más disfrute y mejores resultados. El verdadero progreso no está en correr más kilómetros, sino en poder hacerlo con constancia y sin interrupciones.
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