Correr no es solo calzarse las zapatillas y salir a la calle; para mejorar tu velocidad y resistencia, es fundamental planificar y organizar tus entrenamientos. Una semana bien estructurada combina distintos tipos de esfuerzo que trabajan fuerza, velocidad, resistencia y recuperación.
1. Entrenamiento de velocidad
Las series cortas e intensas son clave para desarrollar potencia y eficiencia al correr. Puedes realizar repeticiones de 200 a 800 metros a ritmo alto, intercaladas con pausas activas de trote suave o caminata. Este tipo de entrenamiento mejora tu capacidad anaeróbica y te ayuda a mantener un ritmo más rápido durante las carreras.
2. Tiradas de fondo o resistencia
Estas son carreras largas a ritmo cómodo, generalmente entre el 60 y 75% de tu capacidad máxima. Las tiradas largas construyen la base aeróbica necesaria para resistir más tiempo sin fatigarte y son esenciales para carreras de 10K, medio maratón o maratón completo.
3. Entrenamiento cruzado
Incluir actividades complementarias como bicicleta, natación o ejercicios de fuerza permite trabajar músculos que no se usan tanto al correr, mejorando tu rendimiento y reduciendo el riesgo de lesiones. Además, aportan variedad a la rutina, evitando la monotonía.
4. Recuperación activa
Los días de descanso no siempre significan estar inactivo. Caminatas, trotes muy suaves o sesiones de estiramiento ayudan a tu cuerpo a recuperarse, eliminando la fatiga muscular acumulada y evitando sobrecarga.
Ejemplo de semana de entrenamiento
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Lunes: Series de velocidad
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Martes: Descanso o recuperación activa
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Miércoles: Tirada media (distancia moderada a ritmo cómodo)
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Jueves: Entrenamiento de fuerza o cross training
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Viernes: Series cortas o fartlek
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Sábado: Tirada larga (distancia mayor a ritmo constante)
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Domingo: Descanso
Claves para progresar
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Escucha a tu cuerpo: aumenta intensidad o distancia de manera gradual.
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Prioriza la técnica: una buena postura y zancada eficiente reducen el riesgo de lesiones.
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Mezcla tipos de entrenamiento: velocidad, resistencia y fuerza se complementan y generan mejores resultados.
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Mantén constancia: la mejora real viene de la disciplina semanal más que de esfuerzos esporádicos.
Planificar tus entrenamientos de esta manera te permitirá mejorar tus tiempos, mantenerte motivado y disfrutar más cada kilómetro que recorres. Recuerda que correr no es solo un deporte; es un proceso de superación constante donde cada semana cuenta.
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