Empezar a correr puede ser un cambio muy positivo en la vida, ya sea como ejercicio, crecimiento personal o búsqueda de una mejor calidad de vida. Para los corredores principiantes, a veces el entusiasmo inicial por entrenar puede convertirse en un problema si no cuidamos adecuadamente nuestro cuerpo. Por lo tanto, es importante comprender los principales riesgos y aprender a evitarlos, especialmente para quienes empiezan.
Según el Dr. Marco Demange, las lesiones más comunes entre los corredores principiantes se dividen en tres categorías: lesiones por sobreuso, errores en la mecánica del movimiento y traumatismos agudos. «Suelen ocurrir debido a un aumento rápido del volumen de carrera, sin dar al cuerpo el tiempo suficiente para adaptarse», explica el doctor. Las fracturas por estrés y la periostitis tibial son ejemplos típicos de estas situaciones.
Otro grupo de lesiones está relacionado con desequilibrios musculares y patrones de carrera incorrectos. Un ejemplo es el llamado «valgo dinámico», cuando la rodilla tiende a girar hacia adentro durante la carrera, lo que puede causar dolor o lesiones en la articulación patelofemoral. «Las evaluaciones biocinéticas o las consultas con profesionales suelen permitirnos identificar estos cambios antes de que aparezcan los síntomas», aconseja el Dr. Marco Demange. Las tendinitis, como la de la cintilla iliotibial, la de la cintilla glútea y la tendinitis calcánea, también son comunes, causadas por este tipo de desequilibrio.
Además, el médico advierte sobre lesiones traumáticas agudas, como esguinces de tobillo, especialmente en terrenos irregulares, donde el riesgo aumenta considerablemente para los corredores menos preparados.
Pero ¿cómo saber si estás entrenando de forma segura? La clave está en escuchar a tu cuerpo. «Respetar el ritmo de tu cuerpo a medida que progresas en la carrera, realizar estiramientos adecuados y mantener un peso corporal compatible con tu volumen de entrenamiento son medidas importantes», afirma. Consultar con un profesional también es esencial en esta fase inicial, así como evitar correr con dolor o enmascarar los síntomas con el uso de antiinflamatorios simplemente para mantener el ritmo.
Otro punto clave es elegir el calzado adecuado. Un calzado inadecuado puede afectar la zancada y reducir la absorción del impacto, aumentando el riesgo de lesiones. Por lo tanto, invertir en un calzado adecuado para tu tipo de zancada va más allá de una simple consideración estética: es una cuestión de prevención.
Las señales de que la recuperación no es efectiva, como el dolor persistente o los síntomas que no mejoran ni siquiera con el descanso, el uso de ungüentos herbales, hielo y ajustes en el volumen de entrenamiento, también deben tomarse en serio. En estos casos, es importante interrumpir el entrenamiento y buscar ayuda especializada.
En definitiva, el mayor enemigo del corredor principiante es la prisa. «Intentar alcanzar los objetivos demasiado rápido es posiblemente el mayor factor que contribuye a acelerar las lesiones en corredores principiantes», señala el Dr. Alves. Respetar tus propios límites, escuchar las señales de tu cuerpo y permitirte periodos de descanso son actitudes que protegen los músculos, tendones y articulaciones a lo largo del camino.
Correr puede ser un gran aliado para la salud, pero solo si se practica de forma consciente. El verdadero progreso se logra con paciencia, constancia y cuidado.
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